Una revolución saludable
En vísperas de la caída del muro de Berlín, un desertor de la Unión Soviética le dijo a su controlador americano que una revolución de vez en cuando es saludable. Puro sentido del humor ruso.
En Irán hay una revolución de verdad y nunca han estado tan cerca de triunfar. Sin embargo, no tiene gracia porque se están matando a tiro limpio. La diferencia es que esta vez, la gente responde. El régimen ha perdido el control de dos ciudades al norte del país, y ha reconocido que más de cien guardias de la revolución han muerto.
Hay que distinguir entre guardias de la revolución y ejército, porque no son lo mismo. Por comparar, es como el ejército regular alemán durante el nazismo y las SS. Se odiaban cordialmente. En Irán pasa lo mismo. El ejército es una cosa y los guardias de la revolución otra. Son estos últimos, los pasdarán, los que controlan el poder, son los que mandan y no quieren abandonarlo. El ayatolá no es nada sin ellos.
Al parecer, el número de muertos asciende a más de dos mil, lo que significa que el régimen está dispuesto a mantenerse a toda costa a pesar de la escalada de violencia y de la más que posible intervención americana.
Mientras tanto, Israel ha salido de su silencio. El Mossad ha publicado un comunicado dirigido al pueblo iraní en el que dice que está con los iraníes, pero que está físicamente en Irán. Y justo entonces, hace un día, cuatro de los principales líderes de los guardias de la revolución fueron asesinados.
El problema de las revoluciones es que son siempre sangrientas cuando el tirano de turno se aferra al poder. En Irán es todo un sistema estatal el que teme perder ese poder, por eso es más complicado. Lo que todos tienen claro es que no pueden dar marcha atrás porque nunca han estado tan cerca de derrocar a estos asesinos y torturadores. Pero, claro, a costa de miles de muertos. Los iraníes que están en las calles son auténticos héroes y lo que haga el ejército será fundamental. Defender a los iraníes, mantenerse imparcial o ayudar a los guardias de la revolución.
Otra cosa que la revolución está poniendo de manifiesto es que las sanciones funcionan. Porque las protestas son la consecuencia del encarecimiento de la vida, y esto es así debido a la inflación. El régimen no produce y no exporta debido a las sanciones. Entonces se ha puesto a imprimir papel, moneda devaluada. Y ya está. Si añadimos que son unos animales que no respetan nada ni a nadie, especialmente a las mujeres, y la gente no puede comer, pues el caldo de cultivo está servido.
También ha quedado demostrado que la realidad no agrada a la izquierda porque su relato fraudulento no encaja con los hechos. Lo estamos viendo en Venezuela porque la izquierda mundial denuncia la captura del dictador maduro y lo estamos viendo en Irán porque la izquierda mundial guardia silencio, empezando por las mujeres, tan feministas ellas. Y ¿qué pasa con Greta Thunberg y Ada Colau? ¿Van a organizar una flotilla y poner rumbo al Golfo Pérsico o las mujeres iraníes y todos los hombres que las defienden no valen nada?
Irán, el pueblo iraní, está en el momento más importante desde 1979. Si no gana habrá un período de terror absoluto con una represión atroz. Tiene que vencer como sea, y para eso necesita la ayuda de Estados Unidos y de Israel, ayuda que ya está llegando y rezar para que el ejército regular tome cartas en el asunto y lo haga bien, en contra del régimen Es muy delicado porque se juegan no ya sus carreras sino la vida. Pero hay que aguantar y aunque sea con tantos muertos, hacer que esta revolución sea de verdad saludable.
Hasta pronto.