El psicópata y el tirano

Me piden que profundice el análisis sobre Macron y me llegan informaciones explosivas de China.
Macron engañó a toda la clase política francesa y a toda la sociedad. Primero engañó al entonces presidente, el socialista François Hollande. Macron era apolítico, hizo fortuna en un banco y llegó como independiente al gobierno de Hollande. Cuando la popularidad del presidente se desplomó por su nefasta gestión, Macron sacó el puñal y se lo clavó en la espalda. También engañó a la derecha tradicional, dijo que era un poco de todo y se presentó en plan centrista moderado. La gente compró la moto y Macron se convirtió en presidente y obtuvo una mayoría insólita. Hoy Francia está más arruinada que nunca, endeudada hasta las cejas, con la sociedad dividida, con índices de violencia históricos, con barrios enteros dominados por narcotraficantes e islamistas en los que nadie puede entrar, con los impuestos más elevados de la OCDE, la peor burocracia, la peor sanidad, la peor educación y una gestión tan mala que ha hecho de la derecha dura y la extrema izquierda los partidos mayoritarios en la asamblea nacional. Ese es el balance de Macron.
En materia internacional, Francia tiene un elevado concepto de sí misma. Considera que tiene la mejor gastronomía, la mejor cultura, que es diferente y que pertenece al grupo de los más grandes.
Nada de eso es cierto. Winston Churchill, entonces primer ministro británico que ya quisiera tener yo, invitó a Francia a la mesa de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial porque estaba arrinconado entre Truman y Stalin. La Unión Soviética ocupaba la mayor parte de Europa y Estados Unidos pretendía y consiguió desmantelar el imperio británico y asentarse como la nueva potencia occidental. Para tratar de contrarrestar ambas presiones, Churchill incluyó a Francia. Y Francia se lo creyó y lleva ochenta años convencida de que ganó la guerra. La guerra la ganaron la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña, pero Francia no, Francia la perdió en 1940.
Macron no tiene ideología, sino intereses personales, es arrogante, narcisista y cobarde. Igual os recuerda a alguien. Y Macron quiere el poder. Como no puede presentarse a un tercer mandato, le tira los tejos a Von der Leyen para ser el próximo presidente de la Comisión Europea. Lo que quiere es diluir la soberanía y las competencias de los países miembros y crear un gobierno central en Bruselas presidido por él y con el control del aparato militar mediante la creación de un ejército común, el comercio, las finanzas y la industria. Por eso se enfrenta a Trump y por eso quiere que Europa le declare la guerra a Putin. Ése es Emmanuel Macron, un psicópata de libro dispuesto a enviar a nuestros hijos al frente del este para mantenerse en el poder. Y esta es la versión corta.
Entretanto, en China se ha producido una asonada. ¿Os acordáis cuando os hablé del número dos, Zhang Youxia, el militar más condecorado de la historia de China y hombre de confianza del presidente Xi Xinping? Os dije que Youxia había arrebatado el control del ejército a Jinping y provocado la caída en desgracia de los hombres que el presidente había colocado, entre ellos los dos últimos ministros de defensa y el general de la fuerza nuclear.
Según informaciones sólidas, hace una semana más de un centenar de hombres penetraron en el complejo en el que residen los altos cargos de la nomenclatura china, entre ellos el presidente. Y se produjo un tiroteo brutal con decenas de muertos, pero la guardia presidencial habría frenado a los asaltantes y detenido inmediatamente a Youxia y al jefe del estado mayor. El ejército, principal arma de disuasión y represión en China, ha recibido la orden de permanecer en los cuarteles y hay un aroma a represalias. A China no le van bien las cosas porque la burbuja inmobiliaria ha estallado, la clase media se está arruinando y hay índices de paro espantosos entre los jóvenes. Por eso el presidente tiene que incrementar su poder, acaparar todos los resortes del estado para evitar nuevos sustos. ¿Y sabéis quién está dando saltos de alegría? Pues Taiwán porque los problemas internos de China son un balón de oxígeno para la pequeña isla. Todo esto está por confirmar, hay mucha bruma, las embajadas occidentales no dicen gran cosa y la versión oficial es la caída de Youxia. Pero esto significa que hay un problema interno muy gordo. En los últimos tres años Xi Jinping ha destituido a 160 generales. Lo bueno, para nosotros, es que está cada vez más solo. Lo malo, para los chinos, es que está cada vez solo porque un tirano aislado es siempre más peligroso.
Hasta pronto.

Publicado el 27/01/2026
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