Gracias, Pedro
Bienvenidos a la Pequeña España
Nuestro estupendo presidente, en su inmensa sabiduría, se enemistó con Israel justo después de los ataques del 7 de octubre. Le dio igual ver las imágenes atroces de la salvajada perpetrada por los terroristas. Y, desde entonces, no ha parado de denigrar a Israel. Israel es un enemigo muy peligroso, resolutivo, vengativo y rencoroso. Y anda muy bien de memoria. Tardó casi veinte años en eliminar a los autores de la matanza de los Juegos Olímpicos de Munich. Están en otro nivel.
Pero a nuestro glorioso líder esto le parece poco. Entonces ahora se ha metido de lleno en el radar de Donald Trump. Hay que ser muy chulo y muy inconsciente para negarse a colaborar con la primera potencia mundial cuando está en plena guerra contra Irán. No están los americanos para tonterías, y no han dejado pasar la afrenta.
Aprovechando la visita del canciller alemán a Washington, Trump ha metido a España en la categoría de los malos. Ha dicho literalmente que los españoles somos gente maravillosa con unos líderes deplorables y que adiós a las relaciones comerciales. Gracias, Pedro, lo estás bordando, y tus asesores ni te cuento.
Israel y, por supuesto, Estados Unidos, están al tanto de las andanzas del galgo de Paiporta. Lo saben todo. De momento, están ocupados con Irán y es comprensible que traten a España como un grano en el culo, pero poco más, porque además Israel es aliado de Marruecos, Estados Unidos también, y Marruecos está exprimiendo a Sánchez hasta la última gota. Cuando deje de ser útil irán a por él e irán con todo.
Por eso no entiendo lo de Sánchez. Es un suicidio absoluto. Es posible que esté preparando o incluso que ya haya pactado con la República Dominicana o Brasil una estancia de larga duración sin extradición, o que todavía crea posible permanecer eternamente en el gobierno. Con nuestra oposición política, nunca se sabe, pero con enemigos como Israel y Estados Unidos, no es posible.
El problema es que este último tramo de la vida política del cobarde Sánchez nos va a hundir del todo, y a ver quién es el listo que levanta un país en ruinas, arruinado y completamente dividido.
En cualquier caso, los futuros líderes políticos deberían tomar nota de lo que está pasando y, si no dan para mucho porque tampoco vamos a pedir peras al olmo a nuestra clase dirigente, al menos tendrían que aprender un concepto básico de supervivencia: no os enemistéis con Estados Unidos, no le toquéis las narices a Israel. Y mucho menos cuando tienes el móvil pinchado y las presuntas cuentas bancarias secretas detectadas.
El futuro presidente, sea quien sea, tendrá que ir a Washington y mostrarse muy educado, muy respetuoso y muy obediente, y luego hacer pedagogía con la sociedad, y eso no se hace con Intxaurrondo, Broncano y Santaolalla. Porque nos hará falta de todo, un buen liderazgo, una buena prensa y una sociedad culta y bien informada. Chupado. Muchas gracias, Pedro Sánchez, por ser ese faro de inteligencia y arrojo que es justo lo que necesitamos ahora. Yo me pregunto a qué esperan los jueces porque se nos acaba el tiempo, literalmente. En España ya no funciona nada, ni siquiera el Real Madrid.
Hasta pronto