La ruta de la seda
Bienvenidos a la Pequeña España
El problema de lo inmediato es que resulta cansino. Cuando Ucrania llevaba un mes bajo las bombas la gente puso una bandera ucraniana en sus redes sociales, mucha vela encendida, muchas flores y mucho John Lennon, y a otra cosa mariposa.
Con Irán pasa lo mismo. Y sólo llevamos una semana de conflicto. El otro día escuché a un tipo que afirmaba que se trata de un conflicto regional. Y otro decía con la misma vehemencia que de tercera guerra mundial, nada.
Mucha gente piensa en la tercera guerra mundial con un prisma histórico y tradicional, una guerra entre Estados Unidos y Rusia, o China, con armas convencionales, tanques, artillería, y desembarcos espectaculares.
Esto que está pasando es una guerra internacional con repercusiones mundiales en todos los ámbitos, y por tanto es una guerra mundial. Ucrania está recuperando terreno porque Rusia ha perdido capacidad logística y nadie habla de eso, China está asustada con la potencia de Estados Unidos, las bolsas han acusado pérdidas, todo el sector energético está subiendo, el turismo en la zona se ha estrellado, Irán ha atacado a una docena de países y en el frente diplomático todo es una ensaladilla rusa y muchos países están modificando sus posturas iniciales. Menos España, en eso por lo menos Pedro Sánchez es coherente. Ha elegido desde el principio ser el adalid de la lucha antiimperialista, la némesis del gran y del pequeño satán, y a verlas venir. Pero hay países que no lo tienen tan claro y están quedando fatal, como Francia y Gran Bretaña, que parece que están bailando, un paso hacia delante y dos hacia atrás. Todos lo hacen por motivos electoralistas, que no nos chupamos el dedo, pero lo bueno de esta guerra es que está poniendo en evidencia la catadura moral y la estatura política de la clase dirigente europea.
Ahora entramos en la segunda fase de la operación y están pasando dos cosas: los americanos han empezado a utilizar los B-52, esas fortalezas volantes capaces de transportar ochenta toneladas de bombas por avión. Como son vulnerables a los radares porque no tienen la tecnología adecuada, primero había que eliminar la fuerza antiaérea iraní. Y ahora, a destrozar.
En segundo lugar, como se trata de acabar con el régimen, los israelíes y los americanos están destruyendo todas las comisarías del país, especialmente las del noroeste porque es por ahí por donde van a entrar los kurdos. Ahora hablaré de ellos. Las comisarías son parte esencial del aparato represivo del régimen y, para asegurar una reconstrucción con garantías, hay que eliminar las infraestructuras y a los policías controlados por los guardianes de la revolución.
En cuanto a los kurdos, pobrecitos, son los tontos útiles de la película porque sólo los llaman cuando hacen falta y luego los dejan tirados, como pasó en Iraq o en Siria y como seguramente pasará en Irán. Por eso nunca conseguirán tener un país propio. Y los odia todo el mundo, empezando por Turquía, menudo papelón el de Erdogan, odiador de kurdos y miembro de la OTAN, y siguiendo por Iraq e Irán, que tampoco pueden ver a los kurdos.
Si queréis hablar de un conflicto regional, pues nos vamos a la frontera oriental de Irán. Es un conflicto muy divertido. Los talibán, monstruos engendrados por el servicio secreto paquistaní, que es malvado y perverso como pocos, se han enfadado con Paquistán por motivos fronterizos y reivindicaciones independentistas. Todos los talibán han pasado por las madrassas paquistaníes y el propio Bin Laden permaneció escondido a quinientos metros de la academia militar más prestigiosa de Paquistán antes de que lo mataran. Pero los pashtunes, la tribu que controla la frontera del este no está contenta y los talibán que viven en Paquistán se han aliado con ellos para controlar la zona. Exigen autonomía que Paquistán les niega y por eso han empezado la guerra. Lo cachondo del asunto es que Kabul ha pedido ayuda a la India. Paquistán odia a la India, la India odia a Paquistán, se disputan Cachemira y el agua y Paquistán ha pedido ayuda, como siempre a China porque odia a la India, pero los chinos también tienen inversiones en Afganistán, y está entre Pinto y Valdemoro sin saber muy bien qué hacer. Cuatro países, tres con potencia nuclear, y por si esto fuera poco, los talibán han empezado a pegarse con los tajikos de Tajikistán, al norte, por motivos hidrológicos. Lo mejor de todo fue que, un día antes de ser atacado por Estados Unidos e Israel, Irán propuso ser intermediario entre Afganistán y Paquistán. Es decir, ahora mismo, desde Beirut hasta Islamabad, están tirando pepinos por todas partes.
¡Cómo está la ruta de la seda!
Puestos a elegir entre humanismo y pragmatismo, lo mejor para nosotros es que se maten entre ellos.
Hasta pronto