Guerra de sucesión entre los ayatolás

Vamos con las últimas noticias de Irán
En primer lugar, la guerra de sucesión. En el consejo de los ayatolás hay divisiones muy marcadas. En tiempos de paz, el consejo está compuesto por 88 clérigos, y elige al ayatolá. En Irán la posibilidad de hablar con Dios no tiene nada que ver con el mérito, todo es una cuestión hereditaria y de nepotismo. Entonces, hay una familia que no está muy contenta con la elección de Mojtaba Jamenei. Esa familia se llama Larijani y son cinco hermanos, tres de ellos miembros del consejo. Y, claro, están diciendo que un líder supremo muerto o amputado de una pierna, desfigurado y en coma, no puede dirigir el país. Así que están forzando las cosas para que, por voluntad de Alá, haya una nueva votación. No hay nada como tener la dirección, el teléfono y hasta el busca de Dios. Ahora bien, nadie ha pronunciado la palabra reunión porque nadie quiere reunirse. Una cosa es ser un canalla despiadado que ordena asesinar al pueblo por protestar, y otra cosa es perseverar en la estupidez y convocar una reunión, que se entere el Mossad, te lancen un pepinazo y acabes de verdad hablando con Alá. Veremos.
El viernes, los israelíes destruyeron el banco Saleh. Un banco, pero no un banco cualquiera. El banco Saleh es el que se ocupa de pagar las nóminas a los funcionarios, los policías y a los guardianes de la revolución. Pues está destruido y han pulverizado los servidores y todos los datos y operaciones, lo que significa que no pueden pagar los sueldos. Es una maniobra brillante porque a ver cómo explicas a tu mujer que este mes, de momento, no cobras.
Paralelamente, y esto todavía no ha trascendido, pero lo hará tarde o temprano, hombres armados han sido detectados en algunas ciudades de Irán. Hombres que se dedican a disparar y matar a los agentes de seguridad del régimen, policías y guardianes de la revolución, a bocajarro, mientras regresan a sus casas después de una jornada de trabajo decapitando, lapidando o fusilando, lo normal. Pues están cayendo, y eso está provocando un efecto perverso en las filas del aparato de seguridad porque están recibiendo bombas a todas horas, están infiltrados, de momento no cobran y encima, ahora les disparan. Como resultado, se están registrando numerosas deserciones entre los guardianes de la revolución.
Y Donald Trump se ha encargado de poner la guinda en el pastel bombardeando las instalaciones militares de la isla Kharg, el pulmón económico de Irán porque es donde guarda su petróleo. Esa maniobra suele ser el preámbulo de una operación terrestre y al parecer la fuerza Delta lleva días preparando la toma de control de la isla. Los delta son los que capturaron a Nicolás Maduro, cuando salen no lo hacen para pasear por el parque y jugar con los niños.
Esta operación llamada Furia Épica es, ni más ni manos, que el desmantelamiento de un estado, de arriba abajo. Hay mucha presión de los medios enemigos de Donald Trump para que pare la guerra porque los precios se han disparado. Pero, claro, muchos gobiernos sólo han empezado a tomar medidas y reducir la presión fiscal ahora. Antes de que empezara la guerra, como que no, mantengamos a la gente ahogándose en impuestos y burocracia. Pero, ahora, qué casualidad, encuentran recursos y voluntad para aliviar a la gente. Menos en España porque aquí somos aliados de Irán y eso de aliviar al pueblo trabajador, pues no, son prácticas fascistas. Lo más curioso del asunto es que Pedro Sánchez es totalmente ateo y se entiende de maravilla con el régimen de los ayatolás. ¿Será porque piensa que él es Dios?
Hasta pronto

Publicado el 15/03/2026
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