La información es poder
Bienvenidos a la Pequeña España
Donald Trump tiene un problema. Se ha producido un cisma en el seno del partido republicano y de su base electoral. Está la corriente tradicional que apoya las decisiones del presidente y ha aparecido una nueva corriente que no está de acuerdo con la guerra contra Irán porque dice que Trump y Estados Unidos han sido arrastrados por el lobby judío e Israel.
El lobby judío existe por lo menos desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Tiene dinero, poder e influencia. Eso nadie lo niega. Sin embargo, hay congresistas, senadores y periodistas influyentes que alimentan la teoría de la conspiración sobre la capacidad de Israel para imponer su criterio y anular la voluntad de Trump. Y esta división provocó ayer un terremoto político en Washington con la dimisión de Joe Kent, director del centro antiterrorista.
Un tipo interesante, este Joe Kent. Fue militar, miembro de las fuerzas especiales con experiencia en combate y, más tarde, miembro de la unidad paramilitar de la CIA, los que hacen el trabajo sucio, las operaciones húmedas, los que eliminan o secuestran.
Es viudo, perdió a su mujer también militar en Siria y ha dimitido porque dice que Irán no representaba una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y no está de acuerdo con el conflicto. Y eso ha espoleado a todos los que opinan como él.
Lo mires por donde lo mires, su argumento no tiene un pase. Irán es al terrorismo mundial lo que Coca Cola a los juegos olímpicos, el mayor patrocinador. Es el autor intelectual de la matanza del 7 de octubre en Israel, forma, entrena y financia a Hezbolláh y a Hamás, exporta drones a Rusia y quiere una bomba nuclear para borrar del mapa a Israel. Tiene a sus milicias en Iraq dando por el ojete, está el país vecino hecho un asco, sabotea cualquier intento de acercamiento entre Israel y sus vecinos árabes y tiene en su posesión cuatrocientos kilos de uranio enriquecido para fines atómicos. Si eso no es una amenaza. Detrás de la dimisión de Kent hay algo más, de momento no sé el qué, pero no me creo su argumento.
Sin embargo, puede hacer daño a Trump porque es un héroe para los republicanos y hay elecciones en unos meses y Trump no puede permitirse perder la mayoría en el senado o en el congreso.
Me cuentan que se han producido al menos dos deserciones de diplomáticos iraníes en países occidentales, léase Europa. Lo que no me han confirmado es en qué países. Puede ser en Berlín, Roma, París, Londres o Bruselas. Madrid, no, menudo es Pedro.
Esos diplomáticos han pedido asilo político, es decir, nuevo pasaporte, nuevo nombre, un dinero para empezar desde cero y un empleo. En Irán, los diplomáticos destinados en el extranjero viven solos, sus familias se quedan en el país, como hacían los soviéticos, como hacen los chinos y los cubanos, es decir, todas las dictaduras, porque de esta manera el régimen de turno tiene una formidable palanca de presión si el diplomático se siente irremediablemente atraído por la libertad y los placeres terrenales que ofrecen la democracia y el libre mercado. Así que una de dos: o esos diplomáticos están solteros o sus familias ya han salido de Irán, por Turquía o por Azerbaiyán.
Ahora viene la parte interesante. Para obtener una nueva vida hay que ofrecer información valiosa. Y en eso están los servicios de inteligencia. Lo que quieren saber es dónde están las células terroristas formadas o apadrinadas por Irán. Sobre todo, los comandos durmientes. De dónde procede el dinero que reciben, por dónde pasa, quién lo controla, quiénes son los mensajeros, la logística. Esto es lo que quieren saber. Si el desertor sabe estas cosas es porque forma parte del sistema. Si no tiene nada relevante que ofrecer, le dan un visado de seis meses y que se busque la vida. Nombres, direcciones, números de teléfono, cuentas bancarias, esa es la información que andan buscando. Si sólo dicen, oye, que el ayatolá es mariquita. Pues no, no vale, porque ya lo sabemos.
Estas deserciones, más los que huyen dentro de Irán, más las familias de los dirigentes saliendo por piernas del país con dirección a Australia, Canadá y el Reino Unido, más la cúpula del poder prácticamente eliminada, más el líder supremo desaparecido en combate, está más pasivo que activo. Irán está perdiendo aceite por todas partes. Ahora hay que averiguar quién será el siguiente ayatolá y está sonando el nombre de Jomeini, el nieto del fundador de esta maravillosa tiranía. Que todo quede en familia por voluntad de Alá, faltaría más.
Sea quien sea, se lo van a cepillar. A Larijani se lo cargaron cuando estaba de visita en un búnker con su hijo. Y han eliminado a Soleimani y a sus adjuntos de una tacada. Por lo visto ha sido una carnicería. Hoy ha caído Khatib, cabeza de la inteligencia de los guardianes de la revolución- Esto es el poder de la información. En términos de eliminaciones de la cúpula del régimen, Israel es el pichichi de la liga, le gana por goleada a Estados Unidos y por eso se producen tantas deserciones. Normal. Están todos acojonados y buscando frenéticamente a los agentes del Mossad. Ayer un amigo me decía que eso es fácil. Si quieres saber quiénes son los infiltrados, mira quién está muerto y quién está vivo. Bueno, es un poco más complicado que eso.
Y nada más. Hoy es 18 de marzo y el Mossad sigue sin saber dónde vive David Sánchez. Qué tio.
Hasta pronto.