Roma sí paga a traidores
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Los servicios de inteligencia occidentales estiman que los rusos han perdido 1.2 millones de soldados, incluyendo a los desaparecidos y a los heridos graves. Lo digo porque conviene recordar que hay una guerra aquí al lado. Los rusos están perdiendo terreno porque los americanos han desactivado Starlink, los satélites que permiten comunicar en territorio ocupado. Es decir, los rusos se han quedado ciegos y los ucranianos no, y como la información es poder, los ucranianos están diezmando al enemigo que tiene que comunicar por radio, los ucranianos triangulan, localizan y destruyen.
Rusia ha perdido tantos vehículos blindados y convencionales que los soldados tienen que huir como pueden, robando coches, motos, bicicletas e incluso caballos. Hay vídeos de los ucranianos manejando drones, obligando a los rusos a saltar del caballo, y cuando el caballo se va galopando, entonces matan al soldado. La vida de un soldado ruso vale menos que la de un caballo y a Putin le da igual la vida de los suyos.
Dicen que ya no pisa el Kremlin porque teme por su seguridad y hay rumores sobre maniobras sospechosas del antiguo ministro de defensa. Que el ejército está de mala leche ya lo sabemos, como para no estarlo, pero de ahí a desafiar abiertamente a Putin, hay una distancia considerable si aprecias tu vida en algo. Ya veremos cómo acaba esta guerra, pero lo que sí podemos afirmar es que Rusia no entrará en Kiev, ya no tiene la capacidad.
Irán ha conseguido tirarle un pepino a Israel. La defensa aérea israelí intercepta el 94% de los misiles y drones iraníes. Desde el punto de vista tecnológico y militar, es una proeza. Pero ese 6% restante supone muchos muertos para Isarel, país con poca población y muy concentrada.
El misil ha golpeado la ciudad de Dimona, donde se encuentra el arsenal nuclear de Israel. Un arsenal que Israel dice no poseer. La doctrina israelí en materia nuclear es muy divertida. Dicen lo siguiente: nosotros no tenemos bombas atómicas, pero si nos ponen entre la espada y pared, las usaremos. Es como si yo digo, no tengo novia, pero esta noche ceno con ella. Como les da igual lo que digan de ellos.
En Irán, los americanos han golpeado Natanz, donde los iraníes buscan fabricar bombas nucleares y siguen bombardeando por todas partes, como Israel. Anteayer cayó el Patxi López iraní, el portavoz de los guardianes de la revolución.
Y, mientras tanto, me he enterado de que hay una fuerza iraní a las órdenes de Reza Pahlavi, el hijo del Sha que acaba de constituir un gobierno en el exilio. Esa fuerza se llama la guardia inmortal y está compuesta por iraníes de todo tipo y condición. Por lo visto están desperdigados por todas las ciudades de Irán y están esperando la orden de atacar. Pero hay un problema. No tienen armas. Mientras las reciben, sus miembros dicen que el plan es tomar las ciudades pequeñas primero, luego las más grandes, y dejar para el final la capital. Es decir, están anunciando el plan de batalla. Lo de guardar el secreto de la misión antes de la misión les parece irrelevante.
También me he enterado de que el régimen ha recibido el apoyo de voluntarios procedentes de Iraq, Afganistán y Paquistán. O sea, los afganos y los paquistaníes se están partiendo la cara, pero cruzan la frontera y se hacen amigos y pelean por el régimen. No hay nada como compartir sectarismo y salvajadas.
Termino con el señor Kent. Os dije que su dimisión olía mal y he averiguado lo que hay detrás. No ha sido muy complicado. Resulta que el señor Kent era demócrata y se pasó a los republicanos. Un chaquetero, como Revilla, el de las anchoas. Sería buen militar, el señor Kent, pero como político ha sido un desastre porque perdió dos elecciones y antes incluso de cambiar de chaqueta ya hablaba de la conspiración judía.
Sin embargo, Trump lo nombró director del antiterrorismo porque estaba impresionado con su trayectoria militar. Como Kent no dejaba de molestar con sus teorías, lo apartaron de la toma de decisiones y de todos los detalles de la operación Furia Épica. Aquí es donde él ha sido coherente, porque está en contra de la guerra y lo tenían apartado. Entonces ha honrado el cargo dimitiendo. No como García Page, que dice que el gobierno no lo hace bien, pero sus diputados votan todos los proyectos de ley de nuestro ayatolá.
Entonces, Joe Kent se ha convertido ahora en el referente de esa corriente disidente republicana que no aprueba la guerra. Es decir, escuchan a un chaquetero. A Revilla no le ha ido del todo mal. A veces Roma sí paga a traidores.
Hasta pronto