El hombre más peligroso
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El régimen iraní ha nombrado a un nuevo jefe de seguridad que se llama Mohammad Bagher. Es un ideólogo de la línea dura y es el que ha desmentido las conversaciones con Donald Trump. Sin embargo, el hombre más buscado y que es mucho más peligroso se llama Hossein Dehghan.
Para los parámetros iraníes, tiene un currículum espectacular. En 1979, con 22 años, participa en el asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán y a la toma de rehenes que dura 444 días y que le cuesta la reelección a Jimmy Carter.
El ayatolá Jomeini, que lleva unos meses en el cargo y está fresco como una lechuga, se fija en el muchacho, le gusta, y tres años después le encomienda una misión muy delicada. Dehghan es enviado a El Líbano para crear una milicia, meter un pie en el país, asentar la influencia iraní en la zona y tener una base de operaciones para atentar contra el vecino del sur, el pequeño Satán. Esa milicia se llama Hezbollah. Dehghan es el creador a instancias de Jomeini de este grupo terrorista y es el cerebro de los atentados contra el cuartel de los Marines de EEUU, más de 240 muertos, los paracaidistas franceses, más de setenta muertos. Es un asesino y conoce perfectamente el mundo de las sombras, sus reglas, sus códigos, y por eso sigue vivo.
Su carrera ha sido un ascenso permanente. En 2013 se convirtió en ministro de Defensa y en 2019 pasó a ocupar un cargo crítico para el régimen. Era el que controlaba los fondos reservados, la caja negra del gobierno. Con ese dinero pagaba a las milicias y los grupos terroristas e invertía en el extranjero para él y sus colegas. Muchos de ellos se han forrado, él también.
Pues ahora mismo, no se sabe dónde está. Los israelíes lo buscan desde el principio para cargárselo, pero este tío sabe moverse. Acabará cayendo, pero de momento ahí sigue, probablemente en una base subterránea, o en otro país.
Si los iraníes quieren un futuro nuevo y radicalmente diferente, hay que eliminar a Dehghan.
Más cosas. Para que veáis lo bien que funcionan las conversaciones de paz, Irán ha lanzado ataques contra Israel, Jordania y prácticamente todos los países del golfo. Arabia Saudí está pidiendo a Trump que no pare. Por lo visto, el príncipe Bin Salmann, el que manda en Riyad, llama todos los días a Trump y quiere meterse en la guerra. Este es el que ordenó descuartizar a un periodista crítico con él en el consulado saudí de Estambul. Y lo consideran un moderado.
Siguen los preparativos para una invasión terrestre en la isla de Kharg. Hay tres mil marines, la famosa brigada 82 aerotransportada, que tienen que llegar a la zona el viernes, justo cuando se acabe el ultimátum de Trump, qué casualidad. De todos modos, Israel no ha firmado ninguna tregua y sigue golpeando con el mazo.
Y ahora, llega la parte más entretenida. Los guardias inmortales, que parecen el ejército de Pancho Villa, pero se están poniendo las pilas y están aprendiendo rápido. Primero, localizan los puestos de control de la fuerza Basij. Puede ser cualquiera, el vecino del quinto, un vendedor, una peluquera. Ahora el sistema está más rodado, pero al principio funcionaba de la siguiente manera. Los dos primeros se metieron en Google y escribieron ¿cómo comunicar con el Mossad? El servicio de inteligencia israelí tiene una cuenta en Telegram. El inmortal metió las coordenadas del control de la fuerza Basij y envío el mensaje. El Mossad lo comprobó, mandó un dron y pepinazo. Y está funcionando. Hoy han destruido más de once controles y las imágenes que llegan ahora muestran a los miembros de la fuerza Basij en túneles, como los de la M-30, o debajo de un puente. Pero, muchos de ellos han abandonado sus puestos. El día que los inmortales tengan armas, aquello será una carnicería porque le tienen tantas ganas al aparato represor.
Por último, El Líbano ha decidido expulsar al embajador iraní. Es una buena señal, pero lo han hecho a regañadientes y ya veréis cómo se producen ajustes de cuentas internamente en Beirut. Hay muchas facciones enfrentadas.
Hasta pronto.