La doctrina Rajoy
Bienvenidos a la Pequeña España
Ahora mismo, hay tres bloques o corrientes en el seno del régimen iraní. Está la línea dura, los irreductibles que buscan alargar el conflicto todo lo posible hasta que Estados Unidos e Israel abandonen por agotamiento. Estos se oponen a las negociaciones.
Tenemos al Albares iraní y al presidente del país que sí quieren negociar. Ya los conocéis. En mi opinión, tienen los días contados.
Y luego, está Ghalibaf, que está entre Pinto y Valdemoro y va a su bola. Sin embargo, desconocemos su verdadero estado de salud y no se le ha visto desde hace prácticamente dos semanas cuando los israelíes fueron a por él. Este tío es un peligro y un halcón muy sectario de la primera hora.
No nos confundamos, todos ellos tienen sangre en las manos. Todos han trabajado para construir y mantener la tiranía que conocemos. Todos son unos asesinos y todos han ordenado cometer crímenes de guerra, mensaje dirigido al portugués de la ONU.
Esto es lo que Estados Unidos tiene enfrente. En Irán ya han empezado a pelearse, incluso se han registrado tiroteos. Ayer apareció un clérigo con turbante, barba larga, uniforme militar y un lanzacohetes en una tarima. Y se puso a arengar a los duros para que reprimieran a los que ellos consideran tibios.
Van a acabar como el rosario de la aurora.
Entretanto, Reza Pahlavi está que trina porque ve que no tiene peso ni influencia en la toma de decisiones. Nadie cuenta con él. Él es de los que opina que hay que terminar lo que se ha empezado, y que el futuro de Irán, es decir, el suyo, pasa por la eliminación total del régimen. Entonces, como es políglota, está recorriendo medio mundo y aceptando entrevistas para intentar hacerse un hueco en la mesa de los mayores. De momento, come en la de los niños.
En realidad, Estados Unidos no tiene que convencer a nadie este fin de semana en Paquistán. Con el que, de verdad, tiene que negociar es Israel. Israel es el único aliado fiable de Pahlavi y la población iraní y quiere aniquilar al régimen. Pero, la ayuda estadounidense es vital. Los israelíes necesitan misiles antiaéreos y bombas penetrantes de origen americano. Ahí Donald Trumo puede presionar mucho. Por eso, para no depender de los americanos, Israel está desarrollando un sistema láser para neutralizar a los drones y a los misiles, mucho más barato que lo que tienen ahora y de fabricación propia.
En cuanto al Líbano, Israel y Hezbollah siguen tirándose pepinos. Lo divertido procede del gobierno. Después de que el presidente se negara a reunirse con el embajador iraní, que sigue en Beirut comiendo humus y tabulé, cuidado que el gobierno ha tenido un arrebato de entereza y valor, y ha pedido a Hezbollah que abandone las armas. Toma resistencia, toma gónadas, pura testosterona. Y los terroristas, sin duda aterrados por la reacción gubernamental, ni siquiera han respondido.
Dentro de cien años, cuando nuestros nietos vivan en Marte y nosotros estemos en frascos con formol, a lo mejor el Líbano consigue expulsar al embajador y detener a un par de activistas.
Es la doctrina Rajoy en versión medio oriental. No te muevas mucho, no hagas ruido, no digas nada.
Hasta pronto