Divorcio a la italiana
Bienvenidos la Pequeña España
Italia ha pedido el divorcio a Estados Unidos. Era una historia de amor auténtica entre Meloni y Trump, pero la relación no ha superado determinados escollos. Hace unos días, Trump se metió con el Papa, y aunque sea de origen americano, los italianos alimentan un sentimiento de pertenencia cuando se trata del sumo pontífice. Además, Trump ha dicho que los italianos son un poco cobardes. Eso les ha dolido porque son orgullosos. Pero estos no son motivos suficientes para separarse. No se han puesto los cuernos, ni Donald ha pegado a Giorgia. Entonces, ¿por qué?
Pues porque el año que viene hay elecciones en Italia. Meloni ha sufrido su primer, pero muy serio revés con el referéndum sobre la justicia. Ha perdido y varios ministros de su gobierno están involucrados en casos de corrupción. Es decir, ha empezado a perder popularidad. Por eso ha cerrado el espacio aéreo al ejército americano, y ha suspendido la firma automática del acuerdo de cooperación militar con Israel. Está tratando de recuperar la confianza perdida entre una parte de su electorado. Esto es la política, hay que tragarse muchos sapos y operar cambios de rumbo para seguir en el machito.
En el frente ruso, los ucranianos han hecho historia tomando una posición rusa con robots. No había ni un solo soldado. Los ucranianos han desarrollado esta tecnología y la usan con una eficacia espectacular. Era un destacamento compuesto por robots con ametralladoras, radios, cámaras, robots para poner minas y un robot con un altavoz para preguntar a los rusos si se querían rendir, y todo controlado con drones. Y ya son capaces de organizar operaciones de destrucción dando órdenes a los drones justo antes de que alcancen el objetivo. Es decir, lanzan un enjambre de drones, y cuando están a dos kilómetros del enemigo, el operador ordena a los drones diferentes tareas. Y los drones ejecutan. Según datos militares, los ucranianos esperan que los robots sustituyan al treinta por ciento de los soldados, lo que haría disminuir de manera exponencial las bajas. Esto es el presente y el futuro. Los generales y los ejércitos que todavía piensan en guerras convencionales están perdidos de antemano.
En cuanto a las negociaciones entre Israel y el Líbano, los israelíes siguen limpiando el terreno a base de pepinazos y los libaneses no tienen mucho margen para negociar. Hezbollah está en contra de las negociaciones, obviamente y el gobierno libanés tiene que armarse de valor y enfrentarse a los terroristas. Es la única salida o asistir impotente a la destrucción de un país. ¿Sabéis quienes están muy escocidos con estas negociaciones de paz? Los franceses, porque tienen vínculos históricos, culturales y comerciales con los libaneses y siempre se han llevado mejor con los musulmanes de la región que con los judíos. Siempre tenían algo que decir, un poco de peso. Eso se ha acabado y lo llevan muy mal. Pobrecitos.
Y en Hungría, después de la resaca europea por la derrota de Orban, el nuevo, Magyar, ha dicho que no piensa anular la compra de energía rusa.
Y los chinos están hasta el rollito de primavera de perder dinero por culpa de irán. Y Trump ha dicho hoy que han prometido no enviar armas y suministros al régimen, y luego se preguntan algunos medios por qué los buques chinos navegan libremente por el estrecho de Ormuz.
Hasta pronto