La muerte de Starmer
Bienvenidos a la Pequeña España
Hoy ha sido un día maravilloso repleto de anécdotas. Primero, la marina de Estados Unidos.
Están buscando las minas en el estrecho de Ormuz. Oye, que no hay minas. No han encontrado ni una. Era un farol del régimen. Entretanto, los americanos siguen bloqueando los puertos iraníes. Lo digo para los que no se han enterado. El estrecho está abierto, menos para los barcos atracados en los puertos iraníes, y la marina ha publicado los intercambios radiofónicos con los que han intentado forzar el bloqueo, y no lo han conseguido. Entonces, va el Albares iraní y dice que el estrecho está abierto. Y llega Trump y monta un cristo muy divertido. Dice que el régimen ha aceptado todas las exigencias americanas. Y la línea dura ve el mensaje del Albares iraní y luego el de Trump y dice, aquí hay tomate. Entonces sale uno y dice que el ministro de Exteriores ya no puede asistir y participar en ninguna negociación por traidor, por negociar con el gran satán a espaldas de sus correligionarios. Los famosos ajustes de cuentas, os lo dije.
Y un poco más tarde Trump, que está pletórico, ha dicho que ha recibido una llamada de la OTAN por si necesita ayuda en el estrecho de Ormuz. Y Trump ha contestado que, si quieren mandar barcos para repostar, ningún problema, pero si es para otra cosa, mejor que no vengan.
Hay más. Y ahora entramos en el esperpento británico. Starmer, el Primer ministro, está en París con Macron, el otro portento de la política internacional. Y hoy ha repetido que cuando las condiciones sean apropiadas, Gran Bretaña y Francia liderarán una coalición para liberar el estrecho de Ormuz, que ya está abierto gracias a los americanos. Ridículo. Lo bueno llega ahora.
Mientras viajaba, en Gran Bretaña se ha montado un pollo descomunal que va a acabar con él. Os acordáis de que tuvo que despedir a Peter Mandelson diez minutos después de nombrarlo embajador en Estados Unidos por su relación estrecha con el pedófilo Epstein. Bien. En los países serios, cuando aspiras a un cargo de vital importancia te tienes que someter a una investigación de seguridad, no como aquí, que puedes ser ministro porque sí. En Gran Bretaña, cuando se trata de un puesto en el extranjero, se ocupa del tema el MI6. Pues resulta que Mandelson suspendió el examen. Y Starmer ha mentido. Primero dijo que sabía que había problemas en la investigación, y aún así lo nombró embajador, luego dijo que Mandelson había engañado a todos y ahora dice que no sabía que Mandelson había suspendido. Es decir, incompetente o mentiroso. En ambos casos, el asunto es grave porque todavía hay países en los que la integridad y la palabra significan algo.
Starmer es un rojo y sabemos que los socialistas son a la mentira lo que UGT a los langostinos. Pero en Gran Bretaña no toleran la mentira. Aquí en España si mientes no pasa nada, incluso te recompensan. Pero en los países del norte eso no es así, y hay ministros del gobierno que han exigido la dimisión de Starmer, es decir, del jefe. Aquí eso es impensable.
Y su mentira o incompetencia le va a costar el cargo. Políticamente, está muerto. No creo que llegue el verano, aunque tengo mis dudas, pero el turrón no se lo come.
Termino con un poco de crónica rosa. Hay un iraní que le tiene mucho cariño a Mojtaba Jamenei. Entonces ha enviado un mensaje diciendo que, claro, en su estado comatoso, sin pierna y con la cara como un cromo, lo va a tener complicado para ligar. Entonces, dice que él le va a ayudar a configurar un perfil en Tinder, que va a poner una foto más atractiva, y como hay que poner un mensaje de bienvenida, recomienda lo siguiente: en tu casa o en la mía. Mejor en la tuya porque estoy sin domicilio fijo.
Hasta pronto